El sector lácteo español: entre la preocupación y las dudas ante el acuerdo UE-Mercosur

El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha vuelto a encender las protestas del campo situando al sector lácteo en una clara posición de incertidumbre. Aunque el Gobierno defiende el tratado como una oportunidad para la agroalimentación española, ganaderos de vacuno de leche han participado en las tractoradas de las últimas semanas en Galicia, Cataluña y otras comunidades, alertando de los riesgos que puede tener el pacto tal y como está planteado.
Sobre el papel, el acuerdo abre la puerta a ventajas para algunos productos españoles, incluidos los lácteos, como quesos y derivados, que podrían exportarse con menos aranceles. El problema es el calendario: el propio sector asume que estos beneficios no llegarían hasta dentro de varios años, en algunos casos hasta una década, un plazo demasiado largo para unas explotaciones que ya atraviesan una situación económica muy ajustada.
Las principales preocupaciones del sector lácteo no se centran tanto en la entrada de leche líquida de Mercosur, algo poco viable por costes y transporte, sino en los efectos indirectos del acuerdo. La apertura del mercado a grandes productores ganaderos como Brasil o Argentina puede presionar a la baja los precios de la carne, lo que afecta directamente a muchas granjas de vacuno de leche, que dependen de la venta de animales para completar sus ingresos. A esto se suma el temor a competir con productos elaborados bajo normas sanitarias, medioambientales y laborales menos exigentes que las europeas.
Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se defiende que la ganadería también podría beneficiarse del acuerdo gracias a un mayor acceso a materias primas como la soja, clave para la alimentación animal. Sin embargo, los ganaderos de leche no comparten esta visión y recuerdan que la dependencia exterior en piensos ya es muy alta y que el verdadero problema sigue siendo la falta de precios justos en origen.
Las cláusulas de salvaguarda incluidas en el acuerdo, que permitirían reactivar aranceles si se detectan daños graves al mercado europeo, aportan cierta tranquilidad teórica. No obstante, el sector lácteo duda de que estas medidas se apliquen con rapidez y eficacia, teniendo en cuenta experiencias anteriores con otros acuerdos comerciales.
En este contexto, el mensaje del sector es claro: no se rechaza el comercio internacional, pero sí un acuerdo que, en su opinión, añade más incertidumbre a un sector ya muy tensionado. Para los ganaderos de leche, Mercosur no es una oportunidad inmediata, sino un nuevo motivo de preocupación si no viene acompañado de garantías reales y medidas de protección efectivas.




