La leche infantil, en el punto de mira

La seguridad de la alimentación infantil vuelve a situarse bajo los focos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) lanzó el miércoles una nueva advertencia acerca de la detección de cereulida, una toxina generada por la bacteria Bacillus cereus, en determinadas fórmulas de leche infantil de origen francés.
Esta última alerta se produce sobre la leche para bebés de la marca Babybio en lotes Babybio Caprea 1, con fechas de caducidad 28 de julio de 2027 y 17 de septiembre de 2027, y Babybio Optima 1, con fecha de caducidad 1 de octubre de 2027 y se lanzó a instancias de la propia empresa, tras detectar la toxina en sus controles internos.
La medida se suma a las últimas retiradas de leche infantil de Nestlé, Lactalis y Danone Nutricia. El 7 de enero Nestlé realizó una «retirada preventiva» de nuevos productos y lotes de su leche de fórmula, en respuesta a una alerta previa difundida el 12 de diciembre por la eventual detección de cereulida en el producto Nidina 1, según relató la AESAN.
Una alerta europea
El 21 de enero, Lactalis Nutrición Iberia comunicó de manera voluntaria la retirada de varios lotes de la marca Damira em España y Picot en Francia, tanto en farmacias como en grandes establecimientos, por la presencia de cereulida en uno de los ingredientes, conocido como omega6 ARA, suministrado por un proveedor chino. A mediados de enero, también Danone retiró productos de su marca Dumex en Singapur y la semana pasada, dio de baja varios lotes de leche infantil Almirón con fecha de caducidad del 19 de agosto de 2027 tras la información recibida por las autoridades sanitarias de Irlanda.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) confirmó que las autoridades sanitarias de diferentes países realizaron varias retiradas precautorias de productos de nutrición infantil tan pronto como se detectaron casos de cereulida, a partir de diciembre de 2025 y hasta enero de 2026. El ECDC señaló que estas intervenciones impactaron en una amplia variedad de lotes, artículos y marcas que se distribuyen tanto en Europa como en diversos países.
La cereulida puede producir síntomas como náuseas, vómito y dolor abdominal en un intervalo de entre 30 minutos y seis horas tras la exposición. Los bebés pequeños, especialmente los recién nacidos y menores de seis meses, presentan un riesgo incrementado, ya que la toxina altera el balance de sodio en el cuerpo y puede desembocar en deshidratación, un cuadro que requiere atención médica urgente, según la ECDC. El Gobierno de Francia investiga desde la semana pasada la muerte de dos bebés que habían consumido leche infantil Nestlé afectada por las retiradas precautorias.
La sucesión de estos incidentes pone de relieve la complejidad de la cadena de suministro global y la especial sensibilidad del sector de la nutrición infantil. Para los expertos, aunque estas retiradas generan inquietud, también evidencian que los sistemas de control y vigilancia funcionan y que la prioridad sigue siendo la protección de la salud de los más pequeños.
La patronal advierte de que son solo unos lotes
Por su parte, la Asociación Nacional de Dietética Infantil (ANDI) recordó el martes, 27 de enero, que la retirada de estos lotes no afecta a todas las marcas ni a todos los productos, sino exclusivamente a lotes concretos identificados por algunas compañías, que ya lo han hecho público en el marco de sus sistemas de control y trazabilidad».
La patronal de la industria de alimentos infantiles en España representa a 14 empresas entre las que están multinacionales como Nestlé, Lactalis y Danone Nutricia, defiende que sus asociados «trabajan en permanente contacto con la Administración Pública para garantizar la seguridad y calidad de los alimentos infantiles».
El Gobierno francés, que ha investigado las causas de esta contaminación con cereulida, sostiene que ha identificado el ingrediente causante: «un aceite rico en ácido araquidónico, útil para el buen desarrollo de los bebés, producido por un proveedor chino», recoge la agencia. Las últimas investigaciones apuntan que el origen de las contaminaciones con cereulida está en un único proveedor chino de ese compuesto omega6 ARA.




