El sector lácteo gallego estalla ante la presión de costes y la entrada de leche barata del extranjero

La tensión vuelve a crecer en el sector lácteo gallego. Esta semana, organizaciones agrarias han alzado la voz ante una situación que califican de “insostenible”: costes de producción disparados y precios en origen a la baja, en un contexto marcado por la llegada de leche importada a precios muy inferiores.
Desde Uniones Agrarias, su secretario general, Roberto García, ha advertido de la “preocupación real” que vive el campo gallego. Según explica, está entrando leche procedente de países como Francia o Portugal a unos 20 céntimos por litro, muy por debajo de lo que se paga en esos mismos países. “No tiene sentido que con dinero de los españoles se promocione leche de fuera mientras nuestros ganaderos no cubren costes”, critica.
El problema no se queda ahí. En paralelo, algunas industrias ya han comenzado a ofrecer nuevos contratos a la baja. Las primeras propuestas, según el sector, contemplan recortes de hasta ocho céntimos por litro, situando el precio base en torno a los 38 céntimos. Todo ello mientras producir leche es cada vez más caro: energía, fertilizantes, electricidad o envases han incrementado los costes en unos cuatro céntimos por litro en las últimas semanas.
Este escenario encaja con la denuncia más amplia lanzada por la organización agraria UPA, que habla abiertamente de “especulación masiva y descontrolada” en el campo español. Señalan especialmente al encarecimiento del gasóleo agrícola, que ha subido entre 35 y 40 céntimos, muy por encima del combustible de uso general. “La única explicación es la especulación”, sostienen.
En este contexto, el sector lácteo se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de desequilibrio dentro de la cadena alimentaria: mientras los costes suben con fuerza, los precios que reciben los ganaderos bajan. Una situación que, denuncian, vulnera el espíritu de la Ley de la Cadena Alimentaria, que prohíbe vender por debajo de costes.
Ante la creciente presión, la Xunta de Galicia ha movido ficha. La consejera de Medio Rural, María José Gómez, ha anunciado un plan “exhaustivo” de inspecciones que comenzará de inmediato. El objetivo será doble: revisar los contratos lácteos para evitar prácticas abusivas y controlar el etiquetado, garantizando que la leche identificada como gallega (especialmente la que luce el sello ‘Galega 100 %’) proceda realmente de explotaciones de la comunidad.
Mientras tanto, los ganaderos esperan medidas concretas que frenen una crisis que, lejos de remitir, amenaza con intensificarse en plena campaña de primavera.




