La industria láctea atribuye la bajada de precios al exceso de producción mientras crece el conflicto con los ganaderos

La tensión en el sector lácteo continúa aumentando tras la reciente bajada de los precios en origen. Mientras la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) justifica esta situación por factores de mercado a nivel europeo, las organizaciones agrarias intensifican sus protestas y advierten de que muchas explotaciones no pueden asumir nuevos recortes.
Desde la patronal láctea aseguran que el mercado atraviesa una fase de ajuste tras la volatilidad registrada en 2025. Según explican, el incremento de la producción en varios países de la Unión Europea ha generado un excedente que la demanda no logra absorber, lo que está presionando a la baja tanto los precios de la leche como los de productos derivados como la grasa o la leche en polvo. En este contexto, España se convierte en un destino atractivo para estos excedentes debido a que históricamente ha mantenido un precio de la materia prima superior a la media europea.
FeNIL sostiene que esta situación está afectando directamente a la competitividad de la industria nacional, que debe hacer frente a la entrada de productos más baratos procedentes de otros países. A ello se suma el incremento de los costes energéticos y el impacto de la situación geopolítica, factores que, según la organización, están tensionando a toda la cadena.
Sin embargo, desde el lado de los productores, el diagnóstico es muy distinto. Organizaciones como Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos o la Unión de Campesinos de Castilla y León consideran que el mercado no justifica las bajadas planteadas por la industria y denuncian que los nuevos contratos incluyen reducciones de hasta 10 céntimos por litro. Ante esta situación, han comenzado a movilizarse y animan a los ganaderos a no aceptar acuerdos que no cubran los costes de producción.
Las protestas, que ya se han producido en distintas provincias, ponen de relieve el creciente malestar en el sector. Los productores denuncian que el encarecimiento de insumos como el gasóleo o la electricidad ha disparado los costes en los últimos años, agravando la falta de rentabilidad de las explotaciones.
Por su parte, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra ha ido un paso más allá al solicitar la intervención de la Agencia de Información y Control Alimentarios y del Ministerio de Agricultura ante la sospecha de una posible bajada coordinada de precios entre industrias. La organización recuerda que existen precedentes sancionados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y advierte de que, si no se actúa, podría ponerse en riesgo la viabilidad de numerosas granjas.
En este escenario, el sector lácteo afronta semanas decisivas, marcadas por nuevas movilizaciones y negociaciones clave para definir el futuro inmediato de miles de explotaciones en España.




