Sanidad investiga si bebés hospitalizados por problemas digestivos tienen relación con la presencia de cereulida en leches infantiles

La crisis de las leches infantiles contaminadas con la toxina cereulida sigue sumando episodios en Europa. En España, según el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), el Ministerio de Sanidad ha abierto una investigación después de que ocho bebés hayan presentado vómitos y trastornos gastrointestinales tras consumir los leches infantiles de diversas marcas retiradas en nuestro país por posible contaminación con cereulida. De los ocho niños, cinco requirieron hospitalización, aunque todos han evolucionado favorablemente y ya han recibido el alta, según fuentes del Ministerio.
Desde el mismo Ministerio recalcan que se trata de casos sospechosos. Recuerdan además que estas fórmulas tienen una amplia presencia en el mercado y que los problemas gastrointestinales son frecuentes en lactantes, por lo que resulta muy complicado demostrar con total certeza que todos los episodios estén directamente relacionados con el producto. El director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha señalado que no sería sorprendente que aparezcan nuevos casos sospechosos en los próximos días, en parte porque la vigilancia se ha intensificado.
La atención mediática ha aumentado tras conocerse en Francia la muerte de un bebé que había consumido leche retirada por sospecha de contaminación y que se une al fallecimiento de otros dos lactantes en semanas pasadas. Aun así, el Ministerio de Salud francés ha precisado que, por el momento, no se ha establecido científicamente una relación directa entre los fallecimientos y los productos retirados, y que las investigaciones siguen en marcha. En Francia también se han registrado al menos una decena de hospitalizaciones vinculadas a esta alerta. Es, hasta ahora, el único país europeo donde se han notificado muertes en este contexto.
En total, en Europa se han contabilizado alrededor de 60 casos relacionados de algún modo con esta crisis sanitaria. Reino Unido ha comunicado más de treinta, y Bélgica y Dinamarca también han informado de varios. Las retiradas comenzaron a mediados de diciembre, cuando Nestlé anunció la retirada de decenas de lotes en unos 60 países. Después, otras compañías como Danone o Lactalis adoptaron medidas similares, sobre todo tras la decisión de las autoridades europeas de rebajar a comienzos de febrero los niveles tolerados de cereulida, lo que provocó una nueva ola de retiradas.
La cereulida es una toxina producida por ciertas cepas de la bacteria Bacillus cereus. Es resistente al calor, a la acidez y a las enzimas digestivas, lo que hace que pueda mantenerse activa incluso tras procesos de conservación. Puede causar náuseas y vómitos de aparición rápida y, en bebés pequeños, especialmente menores de seis meses, aumentar el riesgo de deshidratación y desequilibrios electrolíticos.
Las autoridades europeas consideran que, en conjunto, el riesgo para los menores de un año es “moderado”. Mientras continúan las investigaciones, el sector lácteo vuelve a enfrentarse al reto de garantizar la máxima seguridad en un producto especialmente sensible y sometido a controles muy estrictos.




