La leche materna se asocia con una menor presencia de genes de resistencia a los antibióticos en el intestino del bebé

La leche materna no solo aporta nutrientes durante los primeros meses de vida. También desempeña un papel en la configuración de la microbiota intestinal del bebé, un ecosistema de microorganismos que comienza a establecerse desde el nacimiento y que está relacionado con el desarrollo del sistema inmunitario y otros procesos del organismo. Ahora, dos investigaciones del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) apuntan a una posible relación entre la lactancia materna y una menor presencia de genes de resistencia a los antibióticos en el intestino infantil.
El primero de estos estudios, publicado en 2025 en Nature Communications, analizó 265 metagenomas intestinales longitudinales correspondientes a 66 parejas de madres y bebés. Los resultados mostraron que la lactancia materna exclusiva durante el primer mes de vida se asociaba con una reducción más rápida de los genes de resistencia antimicrobiana y con una menor carga del llamado resistoma a los seis meses. La investigación también señaló el papel de las bifidobacterias, cuya mayor presencia se relacionó con una menor cantidad de genes de resistencia.
El segundo trabajo, publicado el 1 de septiembre de 2026 en Cell Reports Medicine, profundiza en los posibles mecanismos que pueden explicar esta relación y centra la atención en los oligosacáridos de la leche humana (HMO). Los investigadores analizaron muestras de leche y heces de 57 bebés de un mes y 50 madres de la cohorte MAMI, realizaron un seguimiento posterior durante el primer año de vida y contrastaron los principales resultados con una cohorte independiente de 199 bebés de Países Bajos.
Bifidobacterias y oligosacáridos, piezas clave de la microbiota infantil
Los HMO son componentes de la leche materna que el bebé no digiere directamente, pero que pueden servir de fuente de energía para determinados microorganismos intestinales, especialmente las bifidobacterias. En el nuevo estudio, la lactancia materna exclusiva volvió a asociarse con una menor abundancia y diversidad de genes de resistencia antimicrobiana. Además, dos oligosacáridos concretos, la 2’-fucosilactosa (2’FL) y la 6’-sialilactosa (6’SL), mostraron una asociación negativa con determinados grupos de genes de resistencia.
La investigación también analizó la influencia del tipo de parto. Los bebés nacidos por cesárea presentaron una mayor diversidad de genes de resistencia, mientras que la lactancia materna exclusiva se relacionó con una menor carga de estos genes. Los autores apuntan así a que la composición de la leche y la forma en la que se desarrolla la microbiota intestinal pueden influir conjuntamente en la configuración temprana del resistoma.
Otro de los elementos estudiados fue el denominado estado secretor de la madre, relacionado principalmente con el gen FUT2 y que determina en parte la composición de los HMO presentes en la leche. Los resultados muestran diferencias en el perfil de estos oligosacáridos y una mayor abundancia de Bifidobacterium en los bebés alimentados con leche de madres secretoras. En este contexto, los investigadores observaron que la presencia de 2’FL y 6’SL estaba relacionada con una menor cantidad de determinados genes de resistencia.
Los investigadores subrayan, no obstante, que se trata de asociaciones y no de una demostración de causalidad. Es decir, los resultados no permiten afirmar que estos oligosacáridos reduzcan por sí mismos la resistencia a los antibióticos, sino que muestran una relación entre su presencia y determinados patrones del resistoma intestinal. También serán necesarios nuevos estudios para comprobar qué efecto pueden tener estas diferencias a más largo plazo.
El interés de estos trabajos está relacionado con el creciente problema de la resistencia antimicrobiana. Los genes de resistencia pueden estar presentes en las bacterias que forman parte de la microbiota incluso cuando el bebé no ha recibido antibióticos directamente, y conocer cómo se configura este resistoma desde las primeras etapas de la vida podría ayudar a identificar nuevas estrategias preventivas.
España prepara nuevas restricciones a la publicidad de los sucedáneos de la leche materna
Los resultados de estas investigaciones llegan coincidiendo con el impulso de una nueva regulación en España destinada a reforzar la protección de la lactancia materna frente a determinadas prácticas comerciales. El Ministerio de Sanidad ha abierto el trámite de audiencia e información pública de un proyecto de real decreto que regula la promoción, publicidad e información de los preparados para lactantes, preparados de continuación, bebidas a base de leche y otros productos dirigidos a niños y niñas de corta edad, además de determinados alimentos infantiles. El plazo para presentar aportaciones comenzó el 8 de septiembre y permanecerá abierto hasta el 29 de septiembre de 2026.
La propuesta no modifica la composición ni las condiciones de comercialización de estos productos, ámbitos regulados por la normativa europea. Su objetivo es establecer nuevas limitaciones sobre publicidad, promoción e información, especialmente cuando estas prácticas puedan interferir en las decisiones sobre alimentación infantil. El propio proyecto señala que la evidencia disponible muestra que la promoción inadecuada de los sucedáneos de la leche materna puede reducir la incidencia y la duración de la lactancia y afectar a la confianza de las mujeres que deciden amamantar.
Una de las medidas más relevantes sería la prohibición de la publicidad de los preparados para lactantes en todos los medios y soportes. Para los preparados de continuación y otros productos incluidos en la norma, se plantean diferentes limitaciones a la publicidad y promoción, así como medidas para evitar que estos productos puedan presentarse como equivalentes o superiores a la lactancia materna.
La regulación propuesta también extiende las restricciones al entorno digital. El texto contempla, entre otras medidas, la prohibición de determinadas acciones promocionales en clubes de bebés, grupos en redes sociales, aplicaciones móviles y líneas de asesoramiento relacionadas con el embarazo, el parto o la alimentación infantil. Asimismo, incorpora medidas contra la promoción cruzada entre productos.
El proyecto plantea además reforzar la independencia del entorno sanitario. Los profesionales no podrán aceptar muestras, regalos, patrocinios u otros beneficios de fabricantes y distribuidores, mientras que los centros sanitarios y las oficinas de farmacia tampoco podrán aceptar determinadas ventajas comerciales. En el caso de los preparados para lactantes, se establece que, en ausencia de mecanismos equivalentes, los centros no podrán adquirirlos por debajo del 70 % del precio medio de venta al público.
España obtiene actualmente 32 puntos sobre 100 en la evaluación internacional sobre el grado de aplicación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna citada por el Ministerio. El propio proyecto recuerda además que en 2026 el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas recomendó a España avanzar en la aplicación plena de este código.
Por ahora, se trata de un proyecto de real decreto y no de una norma en vigor. El texto establece que, una vez aprobado y publicado en el Boletín Oficial del Estado, su entrada en vigor se produciría tres meses después.




