Las mujeres embarazadas deben vigilar su alimentación, aunque no guiadas por creencias y mitos.

8 mitos en la alimentación para embarazadas

El embarazo es una etapa vital en la que muchas cosas rutinarias deben cambiar por prescripción médica o por el mero devenir de las semanas. Desde Mundo Lácteo, desmontamos 8 mitos en la alimentación para embarazadas.

6 febrero 2023

Las mujeres embarazadas deben vigilar su alimentación, aunque no guiadas por creencias y mitos.
Las mujeres embarazadas deben vigilar su alimentación, aunque no guiadas por creencias y mitos.

El embarazo es una etapa vital en la que muchas cosas rutinarias deben cambiar por prescripción médica o por el mero devenir de las semanas. Uno de los elementos fundamentales del embarazo es la alimentación, base de un proceso sano y de mantener marcadores acordes a la etapa que corresponde. La alimentación y el embarazo se influyen mutuamente, por ello surge también la sabiduría popular sin base científica que puede conllevar riesgos o consecuencias no deseadas. Desde Mundo Lácteo, desmontamos 8 mitos en la alimentación para embarazadas. 

“Durante el embarazo se come por dos” 

Uno de los mitos más extendido, sino el que más, es que durante el periodo de embarazo la madre debe alimentarse por dos personas, ella y el bebé. Popularmente, se ha incidido en la importancia que tienen las raciones de comida y las cantidades con el correcto desarrollo fetal hasta llegar al buen término del parto. Es cierto que durante la gestación las necesidades energéticas y nutricionales del cuerpo cambian considerablemente, pero no hasta el punto de considerarse una multiplicación “por dos”. Es más importante, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la calidad de los alimentos y la introducción de lácteos, legumbres, verduras pescado blanco y frutos secos, cuyos aportes de nutrientes son sanos. Los requerimientos del proceso fuerzan a la mujer embaraza a comer para ella y cubrir a la vez las necesidades maternas y fetales. 

“Durante el embarazo puedes comer todo tipo de queso” 

En la alimentación de las embarazadas abundan los mitos que prohíben comidas en concreto o grupos de alimentos de manera específica, por ello destacan aquellos que son permisivos en su totalidad. Destacan y son peligrosos, pues en un momento de restricciones es fácil caer en el consumo exacerbado como impulso. Uno de estos mitos es que todo tipo de queso está permitido durante el embarazo porque es un alimento fermentado y curado. Sin embargo, esto es falso. Solo pueden consumirse aquellos quesos de leche pasteurizada, a poder ser curados completamente, y evitar aquellos que sean frescos, a excepción de la mozzarella o la burrata. 

“El picante adelanta el parto” 

Existe la leyenda de que hay sabores, no solo alimentos concretos, que pueden cambiar y modificar los tiempos del embarazo hasta el punto de adelantar el parto. El mito más conocido es que el picante es perjudicial para el bebé y fuerza la expulsión del feto´. Científicamente no existe prueba de ello, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, aunque sí es posible que el metabolismo de la madre se vea alterado y este sabor provoque náuseas y fuertes episodios de acidez. Está siendo estudiada en la actualidad la relación de los gustos de madre e hijo durante la gestación y cómo esto podría influir, cómo la ausencia de picante puede afectar al bebé. 

“Consumir café durante el embarazo es malo” 

Popularmente existe el mito de que el consumo de café durante el embarazo puede dañar el bebé hasta el punto de alterar su sistema nervioso o comportamiento, con la versión más extendida de que el café produce niños hiperactivos o con déficit de atención. Sin embargo, la Agenia Europa de Seguridad Alimentaria (EFSA) señala que el consumo de cantidades inferiores a 200 miligramos de cafeína al día no tiene impacto alguno en el bebé. De hecho, se permite hasta el consumo de 30 mililitros de café expreso, que es más concentrado. 

“Debes consumir más leche para los huesos del bebé” 

Un mito sobre la alimentación de las embarazadas que está ampliamente extendido es el del agotamiento nutricional, en concreto, el del agotamiento del calcio. Este mito expone que el bebé absorbe los nutrientes que la madre ingiere y también posee, como el calcio. Científicamente esto es falso, ya que el cuerpo de la gestante antepone sus propias necesidades nutricionales a las del bebé, a excepción del calcio. Los bebés sí utilizan el calcio materno, pero eso no significa que la ingesta de leche deba ser muy alta. Con la introducción de un yogur al día es suficiente para suplir las necesidad de madre y bebé. 

“Tomar muchos lácteos hace alérgico al bebé” 

Existe el mito de que no es bueno consumir lácteos durante el embarazo y la posterior lactancia porque influye en cómo el bebé digiere estos alimentos, hasta el punto de provocar también una alergia o intolerancia hacia los lácteos, la proteína de la leche o la lactasa. Esto no solo es falso, sino que es una indicación nociva para las mujeres embarazadas. Deben consumirse productos lácteos variados, de yogur y queso a leche y mantequilla, y además debe hacerse no solo por el calcio, sino por la vitamina D. El consumo de lácteos se asocia con un crecimiento y desarrollo correcto, con una formación ósea adecuada. 

“El pescado y el marisco no son seguros durante el embarazo” 

Los mitos de la alimentación para embarazadas tienden a demonizar grupos de alimentos enteros, uno de los más damnificados es el del marisco. Sin embargo, en este grupo suelen incluir también al pescado por asociación directa de la fuente de origen. El mito dice que las grasas y ácidos grasos presentes en estos dos grupos de alimentos pueden provocar daños al bebé y crisis de algún tipo a la madre, como una crisis de ácido úrico o de gota. Contrariamente, la Ciencia defiende que marisco y pescado son fuentes excelentes de omega-3 y los expertos aseguran que hay beneficio en el consumo de estos alimentos. Para prevenir el mercurio bioacumulable, lo recomendable es recurrir a piezas de salmón o tilapia y renunciar, eso sí, al pez espada o la caballa. 

“Evita los antojos o marcará la piel del bebé” 

Los antojos son picos de ansiedad hacia un alimento en concreto que las mujeres embarazadas sienten como una necesidad inmediata y de vital importancia. Esto supone también lo contrario, la pérdida momentánea o radical de apetencia hacia determinados alimentos. Estos puntos extremos popularmente se han comunicado como un problema a evitar porque pueden marcar la piel del bebé con la forma del antojo. Científicamente, las embarazadas sienten mayor apetencia hacia alimentos grasos, salados y ricos en almidón. Pero nada más allá, no hay una causalidad entre una marca en la piel y un antojo positivo o negativo hacia un alimento. 

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