Las bacterias del yogur: cuáles son y cómo benefician a tu salud

Este alimento tan presente en nuestra alimentación diaria es mucho más que un simple lácteo. El yogur es un producto vivo, lleno de bacterias beneficiosas que ayudan a cuidar nuestra salud, especialmente la microbiota intestinal.
En cada envase de yogur conviven entre 100 millones y 10.000 millones de bacterias vivas, esenciales tanto para su elaboración como para favorecer una buena digestión y reforzar nuestras defensas. En este artículo te explicamos qué bacterias contiene el yogur, qué beneficios aportan y en qué se diferencia de otros productos similares, como los bífidus.
Las bacterias en nuestro sistema digestivo
Antes de hablar de las bacterias del yogur, conviene entender el papel que juegan las bacterias en nuestro organismo. El aparato digestivo alberga billones de microorganismos que forman la llamada microbiota intestinal, una comunidad esencial para funciones como:
- La absorción de nutrientes.
- La digestión de ciertos alimentos.
- La protección frente a bacterias patógenas.
- La regulación del sistema inmunitario.
Este equilibrio bacteriano puede verse alterado por distintos factores como el estrés, una alimentación poco equilibrada, el consumo excesivo de antibióticos o determinadas enfermedades. Cuando esto ocurre, incorporar alimentos fermentados como el yogur puede ayudar a reforzar y mantener una microbiota saludable.
El yogur está regulado… y está vivo
En España, el yogur cuenta con una definición legal muy clara. Según la normativa vigente, solo puede llamarse yogur al producto obtenido por la fermentación de la leche mediante la acción conjunta de dos bacterias concretas:
- Streptococcus thermophilus
- Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus
Estas bacterias deben estar vivas en el producto final, ya que son las responsables de la fermentación de la lactosa y de las características del sabor, textura y aroma del yogur. Si un producto lácteo no ha sido fermentado por estas bacterias, o si se ha sometido a un tratamiento térmico posterior que las elimina, ya no se considera yogur, aunque su aspecto sea similar.
¿Cuáles son las bacterias del yogur?
Durante la elaboración del yogur y de otras leches fermentadas podemos encontrar diferentes tipos de bacterias, cada una con funciones específicas.
Streptococcus thermophilus
Es una de las bacterias clave del yogur. Se encuentra de forma natural en la leche cruda y destaca por su resistencia a altas temperaturas, lo que le permite soportar bien el proceso de fermentación.
Ayuda a transformar la lactosa en ácido láctico, lo que facilita la digestión del yogur, especialmente en personas con intolerancia parcial a la lactosa. Además, contribuye a crear un entorno intestinal menos favorable para bacterias perjudiciales.
Lactobacillus bulgaricus
Junto a Streptococcus thermophilus, es la otra bacteria imprescindible para que la leche se convierta en yogur. Es la responsable de la coagulación de la leche y del aroma tan característico del yogur, gracias a la producción de acetaldehído.
Se desarrolla mejor en ambientes ácidos y su acción conjunta con S. thermophilus permite una fermentación más eficaz. Ambas bacterias se benefician mutuamente durante el proceso.
Lactobacillus acidophilus
Aunque no está presente en todos los yogures, sí es habitual en algunas leches fermentadas. Produce ácido láctico a partir de la lactosa y vive de forma natural en las mucosas humanas.
Su presencia ayuda a reducir el pH del entorno intestinal, dificultando el crecimiento de patógenos y favoreciendo el equilibrio de la microbiota.
Bifidobacterium bifidum
Esta bacteria no forma parte del yogur tradicional, pero sí está presente en los productos conocidos como bífidus. Produce ácido láctico y ácido acético y es especialmente resistente al tránsito intestinal.
Las bifidobacterias son de las primeras en colonizar nuestro intestino al nacer y desempeñan un papel clave en la salud digestiva y en la modulación del sistema inmunitario.

¿Es lo mismo un yogur que un bífidus?
Aunque se encuentren juntos en el supermercado, no son lo mismo. La diferencia está en las bacterias utilizadas:
- El yogur solo contiene Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus.
- Si se añade una bacteria adicional del género Bifidobacterium, el producto pasa a denominarse leche fermentada o bífidus.
Ambos aportan beneficios, pero solo el primero puede llamarse legalmente yogur. Además, existen productos “pasteurizados después de la fermentación” que no contienen bacterias vivas, por lo que su valor probiótico es distinto.
Características de las bacterias ácido-lácticas
Las bacterias del yogur pertenecen al grupo de las bacterias ácido-lácticas, que comparten varias características:
- Son grampositivas: esto significa que tienen una pared celular gruesa que las hace más resistentes y estables.
- No forman esporas ni se desplazan: es decir, no producen estructuras resistentes para sobrevivir en condiciones extremas ni se mueven por sí mismas.
- Utilizan la lactosa como fuente de energía: estas bacterias se alimentan del azúcar natural de la leche, la lactosa, y la transforman durante el proceso de fermentación.
- Producen ácido láctico como principal resultado de la fermentación: al consumir la lactosa, generan ácido láctico, que es el responsable del sabor ligeramente ácido del yogur y de su textura, además de crear un entorno que dificulta el crecimiento de bacterias perjudiciales.
- Pueden desarrollarse con o sin oxígeno: esto quiere decir que son bacterias anaerobias facultativas, capaces de vivir tanto en presencia como en ausencia de oxígeno, lo que les permite adaptarse bien, tanto al proceso de elaboración del yogur como a nuestro aparato digestivo.
Estas propiedades hacen que las bacterias del yogur sean seguras, estables y adecuadas para el consumo humano, además de beneficiosas para nuestra salud.
Beneficios de las bacterias del yogur para la salud
Consumir yogur de forma habitual aporta múltiples beneficios:
- Mejora la digestión y la tolerancia a la lactosa.
- Ayuda a reforzar el sistema inmunitario.
- Contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal.
- Favorece el tránsito intestinal.
- Ayuda a la absorción de minerales como el calcio.
- Puede reducir episodios de diarrea.
Además, el ácido láctico generado durante la fermentación tiene un efecto protector frente a microorganismos perjudiciales.

El yogur es un alimento vivo, regulado y con un papel clave en una alimentación equilibrada. Sus bacterias no solo transforman la leche, sino que contribuyen activamente a nuestra salud digestiva e inmunológica. Ahora que ya conoces cuáles son las bacterias del yogur y en qué se diferencian de otros productos como los bífidus, seguro que los eliges con más criterio en tu próxima compra.
Aprender sobre yogur es también aprender a cuidar tu microbiota. Y eso, sin duda, se nota por dentro y por fuera.




