El valor nutricional de los lácteos puede variar en cada etapa de la vida debido a las necesidades cambiantes del organismo y las cantidades de energía.

El valor nutricional de los productos lácteos en las etapas vitales, ¿cómo varía?

El valor nutricional de los lácteos puede variar en cada etapa de la vida debido a las necesidades cambiantes del organismo y las cantidades de energía en diferentes momentos.

18 agosto 2023

El valor nutricional de los lácteos puede variar en cada etapa de la vida debido a las necesidades cambiantes del organismo y las cantidades de energía.
El valor nutricional de los lácteos puede variar en cada etapa de la vida debido a las necesidades cambiantes del organismo y las cantidades de energía.

 

El valor nutricional de los lácteos puede variar en cada etapa de la vida debido a las necesidades cambiantes del organismo y las cantidades de energía en diferentes momentos, como la infancia, la adolescencia, la edad adulta y la vejez. Es importante destacar que no todos los lácteos son iguales en términos de valor nutricional. Los quesos frescos, como el queso cottage y el queso ricotta, tienden a ser más bajos en grasa y calorías, mientras que los quesos duros y maduros tienden a tener más grasa y calorías, por ejemplo. Por tanto, es preferible atender a las necesidades de cada etapa vital en lugar del aporte individual de cada lácteo. 

Los lácteos en la salud humana 

Los lácteos desempeñan un papel importante en la nutrición humana debido a su contenido nutricional diverso, de calidad y beneficios para la salud. Son una de las mejores fuentes dietéticas de calcio, un mineral esencial para la salud ósea y dental. El calcio es fundamental para el desarrollo y mantenimiento de huesos y también juega un papel en la función muscular y nerviosa.  

Los lácteos contienen proteínas de alta calidad biológica, lo que significa que proporcionan todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita. Las proteínas son esenciales para la construcción y reparación de tejidos, así como para el crecimiento y mantenimiento de músculos. Además, aportan vitaminas y minerales importantes, como la vitamina D, gran aliada en la absorción de calcio, o la vitamina B12, necesaria para la función nerviosa y la formación de glóbulos rojos.  

Los lácteos son esenciales para mantener la densidad ósea y prevenir enfermedades como la osteoporosis, que aumenta el riesgo de fracturas. Consumir lácteos puede contribuir a la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que proporcionan proteínas y nutrientes esenciales sin añadir una gran cantidad de grasas saturadas. También las proteínas lácteas y el calcio en los lácteos pueden contribuir a la sensación de saciedad, lo que puede ayudar a reducir el consumo total de calorías.  

En otros casos, los lácteos, como el yogur y el kéfir, contienen probióticos, que son bacterias beneficiosas para el intestino. Estos probióticos pueden ayudar a mantener un equilibrio saludable de la flora intestinal y mejorar la digestión. Esto tiene un impacto directo en el sistema inmunológico, que se refuerza con los probióticos. 

Lácteos en la infancia y adolescencia 

Durante esta etapa de rápido crecimiento y desarrollo, los lácteos son especialmente importantes debido a su contenido de calcio y proteínas, necesarios para la formación de huesos y tejidos. La leche materna o las fórmulas infantiles proporcionan los nutrientes esenciales para los lactantes. A medida que los niños comienzan a consumir alimentos sólidos, los lácteos como el yogur y los quesos pueden ser introducidos gradualmente para suministrar calcio y proteínas. 

Durante la adolescencia, el crecimiento y el desarrollo continúan. El calcio es esencial para la formación ósea y el pico máximo de masa ósea se alcanza durante esta etapa. Los lácteos son una fuente rica de calcio, proteínas y otros nutrientes necesarios para el desarrollo muscular y esquelético. 

Los niños requieren de entre 700 y 1100 miligramos de calcio al día, algo que cambia mucho en función de su edad. Por ejemplo, un niño de 6 años requiere 800 miligramos, mientras que adolescentes de 15 necesitan 1100 miligramos de calcio. Para ello, lo recomendable es una ingesta diaria de 3 a 4 raciones diarias. 

Lácteos en la edad adulta 

En la edad adulta, los lácteos siguen siendo importantes para mantener la salud ósea y muscular. El calcio y la vitamina D en los lácteos son cruciales para prevenir la pérdida de densidad ósea relacionada con el envejecimiento y para reducir el riesgo de osteoporosis. También pueden proporcionar proteínas de alta calidad que son útiles para la reparación y el mantenimiento de tejidos. 

El consumo de lácteos en la edad adulta se relaciona con una dieta equilibrada, por ello la ingesta diaria recomendada es de 2 a 3 raciones de lácteos. En términos generales, un adulto entre los 20 y los 59 años necesita unos 900 miligramos de calcio al día. Esto varía en el caso de las mujeres al superar los 50 años, porque sus necesidades a causa de la menopausia son superiores. En este caso, la cantidad diaria de calcio debe ser de 1000 miligramos. 

Lácteos en edad avanzada 

En la vejez, el mantenimiento de la salud ósea y la prevención de fracturas se vuelven aún más cruciales. El calcio y la vitamina D en los lácteos pueden ayudar a enfrentar los desafíos de la salud ósea asociados con el envejecimiento. Además, las proteínas lácteas son beneficiosas para preservar la masa muscular, que puede disminuir con la edad.  

Es importante notar que, a medida que envejecemos, algunas personas pueden experimentar una disminución en la producción de la enzima lactasa, lo que podría resultar en intolerancia a la lactosa. En tales casos, las alternativas sin lactosa o suplementos de calcio y vitamina D pueden ser necesarios para satisfacer las necesidades nutricionales. 

Por ello, la ingesta diaria recomendada de lácteos en adultos de edad avanzada es de 2 a 4 raciones. Aunque las necesidades energéticas son menores, el calcio y la vitamina D continúan siendo nutrientes fundamentales para mantener la salud ósea en el mejor estado posible. A partir de los 60 años, la ingesta de calcio diaria debe ser de 1100 miligramos. Esto también ayuda a controlar otros marcadores como la presión arterial. 

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