mujer comprobando la fecha de caducidad de un producto lácteo en el supermercado

Importancia de la fecha de caducidad en los lácteos

El consumo seguro y saludable de los productos lácteos depende de la fecha de caducidad impresa en el envasado.

Publicado el: 17 abril 2024

mujer comprobando la fecha de caducidad de un producto lácteo en el supermercado

Los lácteos son una parte insustituible y básica de la dieta para muchas personas. Alimentos como leche, yogur, queso y otros productos lácteos son una fuente importante de calcio, proteínas y otros nutrientes esenciales. Sin embargo, su consumo seguro y saludable, al igual que otros alimentos perecederos, dependen de la fecha de caducidad impresa en el envasado.  

Es por ello por lo que hay que incidir en la importancia de la fecha de caducidad en los lácteos, así como la diferencia entre esta y la fecha de consumo preferente y qué sucede si se pasa la fecha de caducidad.  

¿Qué función tiene la fecha de caducidad? 

La fecha de caducidad en los productos lácteos es una etiqueta o indicación de la fecha límite para el consumo del alimento, garantizando su frescura, calidad y seguridad. Este marcador está determinado por análisis y estudios realizados por los fabricantes de alimentos. La función principal de la fecha de caducidad es proteger la salud del consumidor al asegurar que el producto sea fiable y su ingesta, segura.  

Es habitual que las empresas fijen la fecha de caducidad de los lácteos con un margen de seguridad, para que el consumo y preparación de los alimentos sea antes de que el plazo venza. 

¿Por qué es importante la fecha de caducidad de un producto? 

Es importante respetar la fecha de caducidad de los lácteos por seguridad alimentaria. Consumir productos lácteos caducados es peligroso, ya que aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria debido al crecimiento de bacterias patógenas, como la salmonela, la listeria o la E. coli. Estas bacterias pueden multiplicarse en los productos lácteos cuando se almacenan incorrectamente o se exponen a temperaturas inadecuadas, lo que puede provocar enfermedades graves. 

Además de los riesgos para la salud, consumir productos lácteos caducados también puede afectar la calidad del producto. Los lácteos pueden presentar un sabor agrio o una textura desagradable después de su fecha de caducidad, lo que los convierte en peligrosos para consumir. 

¿Qué diferencia hay entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente? 

Es crucial comprender las diferencias y distinguir entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente en los productos lácteos. La fecha de caducidad indica el margen del consumidor para comer de forma segura un alimento lácteo, mientras que la fecha de consumo preferente indica el momento, día o mes y año, a partir del que el producto no presenta una calidad óptima. Sin embargo, aún puede ser consumido de forma segura después de la fecha de consumo preferente. Las principales variaciones que pueden observarse en un alimento con una fecha de consumo preferente vencida son aspectos como el aroma o la textura, por ejemplo. 

En el caso de los lácteos, la fecha de consumo preferente suele aparecer en productos como el queso o el yogur. Ingerir estos productos después de la fecha de consumo preferente no necesariamente representa un riesgo para la salud, pero la calidad del producto puede disminuir, lo que significa que puede haber cambios en cualidades como el sabor, la textura o el olor. 

¿Qué pasa si se pasa la fecha de caducidad? 

Consumir productos lácteos caducados puede ser peligroso para la salud. Las bacterias dañinas pueden haberse incrementado exponencialmente en el producto, lo que aumenta el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Los síntomas de intoxicación alimentaria incluyen desde náuseas, vómitos, diarrea, fiebre, malestar general, hasta casos graves que requieran atención médica urgente. 

Es importante descartar cualquier producto lácteo con fecha de caducidad vencida, incluso aunque parezca conservarse en buen estado. No se debe confiar en el aspecto, el olor o el sabor del producto para determinar su seguridad, ya que algunas bacterias pueden estar presentes sin que se aprecien cambios a simple vista. La seguridad alimentaria debe ser la principal prioridad al consumir productos lácteos y cualquier otro alimento perecedero. 

Consejos para maximizar la seguridad y calidad de los productos lácteos 

La fecha de caducidad de los productos lácteos no debe pasarse por alto. Respetar esta fecha es fundamental para garantizar la seguridad y la calidad de los productos lácteos. Descubre cómo mantener los productos lácteos u otros alimentos perecederos frescos con estos consejos prácticos:  

  • Almacenamiento adecuado. Para evitar la proliferación y crecimiento indeseado de bacterias es recomendable guardar los productos lácteos, una vez abiertos, en envases con cierre hermético. De esta manera, la calidad y propiedades de los alimentos se mantendrán durante más tiempo. 
  • Control de temperatura. Es fundamental que la nevera se encuentre a la temperatura ideal para mantener refrigerados correctamente los productos lácteos. Además, es aconsejable transportar alimentos lácteos desde el supermercado en bolsas refrigeradas para evitar que pierdan calidad durante el trayecto. 
  • Compra de forma responsable. Una de las máximas de un hogar es comprar los productos necesarios para el consumo y así no incurrir en desperdicio alimentario. Además, también es esencial consumir primero los alimentos con fecha de caducidad más cercana.  

 

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