que es la nata
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¿Qué es la nata?

La nata es uno de los productos lácteos más recurrentes a la hora de cocinar. Descubre qué es exactamente, y su información nutricional.

9 noviembre 2021

que es la nata

La riqueza de la leche no solo proviene de la cantidad de elementos nutricionales que posee, sino también por otro producto de uso muy extendido como es la nata. Rica en grasas, la nata se utiliza en muchísimas elaboraciones culinarias, y permite dar a los platos una textura diferente.

Además, se trata de un producto totalmente versátil, por lo que puede emplearse tanto en elaboraciones saladas como dulces. Gracias a la nata podemos elaborar muchas salsas, o bien utilizarla en postres para poder aportar un toque dulce muy apreciado. 

Qué es la nata

Generalmente denominamos nata a la grasa que se encuentra en la leche de vaca. Las procedentes de otros animales, como pueden ser las de oveja o la de cabra han de ser especificadas en el envase. Así que, lo habitual al comprar nata en cualquier establecimiento es que esta sea de vaca, ya que se tiene que indicar lo contrario si no procede de este animal. 

La nata se encuentra de manera natural en la leche, y se obtiene por reposo, aunque en la industria alimentaria se emplean técnicas como la del centrifugado para poder obtenerla.

La nata tiene color blanco, aunque también tiene tendencia a amarillear.

Para que la nata sea denominada así, ha de poseer un mínimo de 10% de materia grasa, aunque dependiendo de la cantidad que encontremos en ella recibirá una denominación u otra.

La nata cuenta con multitud de usos dentro de la industria alimentaria, siendo un producto que tiene mucha demanda dentro del ámbito doméstico. Su delicada textura la hace adecuada en platos de pasta, en gratinados o en aquellos que requieran salsas y en multitud de alimentos dulces y postres. También se emplea para dar textura y cremosidad a algunas bebidas.

En los supermercados se pueden encontrar diversas presentaciones de nata, aunque la forma habitual es el envase tetrabrik. La nata ya montada se presenta en formato spray, mientras que también puede encontrarse debidamente congelada dentro de tarrinas. Se puede decir que hay un tipo de nata para cada necesidad, ya que no todas presentan el mismo grado de materia grasa.

Es precisamente este factor el que determina las diferentes propiedades y que, por ejemplo, algunas notas sean aptas para montar y otras para cocinar.

Composición e información nutricional

Aunque la nata provenga de la leche, su composición nutricional es diferente en cuanto a la materia grasa, a la cantidad de proteínas (contiene la tercera parte que la leche) y la lactosa (tiene la mitad que la leche).

Lo que sí aporta la nata en buena cantidad es vitamina A, ya que cuenta con seis veces más de este elemento que la leche entera, y es clave en la formación de tejidos y en el desarrollo de la vista. También se trata de un alimebto rico en fósforo. Cada 100 g de nata aportan 360 kcal, 2,7 gramos de proteínas, 38 g de lípidos y 1,8 g de hidratos de carbono.

Cabe decir que en el mercado es posible encontrar natas aptas para personas que presentan intolerancia a la lactosa. La nata es un producto bastante calórico, por su gran cantidad de materia grasa, por lo que su consumo deberá ser vigilado de manera conveniente por aquellas personas que estén sometidas a control de peso.

Además, la nata es muy rica en ácidos grasos saturados, lo que podría llevar a un aumento de los niveles de colesterol si se consume de manera recurrente.

Siempre ha de ser un producto que se consuma de manera ocasional. Obviamente, no se trata de un alimento perjudicial para la salud, pero sí conviene ser cauto con su ingesta.

¿Cómo se hace?

La fabricación de nata se realiza siguiendo unos pasos muy pautados. En primer lugar, la leche cruda ha de llegar a la fábrica y se comienza con el proceso de desnatado. En él, la parte magra queda separada de la grasa.

Una vez que se ha realizado la separación, hay que ajustar el contenido graso dependiendo del tipo de nata que se quiera obtener. En la actualidad se puede encontrar nata pasteurizada, esterilizada y nata UHT. Este tratamiento térmico es el que permite ofrecer diferentes fechas de consumo, siendo las dos últimas las que proporcionan un mayor tiempo, llegando incluso al año.

La nata pasteurizada se somete a un breve tratamiento térmico en el que se ajusta su temperatura a entre 75 y 85 grados. 

La nata esterilizada sube su temperatura hasta los 114° durante un tiempo que puede oscilar entre los 20 y los 45 minutos. De esta manera, se garantiza la destrucción de gérmenes y elementos patógenos.

Finalmente, la nata UHT es sometida a una temperatura de 132° durante unos segundos, con lo que no solo se garantiza la eliminación de gérmenes y sus diferentes formas de resistencia. 

La nata que se envasa en tetrabrik no necesita de refrigeración a no ser que se trate de nata para montar. Esto es debido a que el frío ayuda a que el proceso de montado sea mucho más efectivo y se consiga con mayor rapidez.

Los estrictos controles de calidad en la fabricación de la nata garantizan que llegue a los lineales de los supermercados en las mejores condiciones. La nata siempre supone un recurso muy socorrido en la cocina, aunque debemos emplearlo con cautela ya que su contenido calórico es muy elevado.

Cabe recordar que una vez abierto un envase de nata, esta debe ser consumida en muy pocos días y guardarse en el frigorífico, ya que se trata de un producto delicado. Conviene seguir la misma pauta que con la leche, y no dejar pasar más de cinco días desde que se ha abierto el envase.

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