Tipos de nata
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¿Qué tipos de nata existen?

Además de la nata para montar y la nata para cocinar, existen otro tipos de natas en el mercado.

9 noviembre 2021

Tipos de nata

La nata es un producto presente en la leche, tiene un origen totalmente natural y permite multitud de usos en la cocina. La magia de la nata consiste en que puede utilizarse tanto para elaboraciones saladas como para postres. Es tan versátil que incluso se emplea en la elaboración de bebidas.

Actualmente, el mercado nos ofrece una gran variedad de natas a nuestra disposición. Esto permite que haya una nata específica para cada necesidad o grupo de personas. Por ejemplo, quienes sufren de la tan extendida intolerancia a la lactosa no tienen por qué privarse de este producto, ya que la industria alimentaria ha pensado en ellos y ha conseguido elaborar una nata sin este tipo de azúcar.

Nata de vaca

Hablar de nata es hacerlo de la nata de vaca. La legislación española llama nata, sin ninguna denominación añadida, a la que procede de la vaca. Esto no quiere decir que no haya natas de otros animales, como pueden ser de la cabra o de oveja. De cualquier especie capaz de producir leche es posible obtener nata. Por tanto, cuando se adquiere nata en un supermercado lo que se está comprando es nata de vaca, que es la mayoritaria. Las otras variedades son más complejas de encontrar, si bien puede conseguirse mediante encargo en lecherías artesanales. Se puede decir que el resto de natas que se utilizan en cocina son variedades de ésta, que es la original. La excepción la conformarían lógicamente aquellas que tienen origen vegetal, de las que daremos buena cuenta más adelante.

Nata para cocinar o nata líquida

La nata para cocinar, también conocida como nata ligera, es la qué menor proporción de materia grasa posee. Por tanto, es la más indicada para la elaboración de salsas en multitud de recetas. Su presentación habitual es la de tetrabrik, aunque también se encuentra en botella PET.

Al tener un porcentaje de entre el 15 y el 18 % de materia grasa, su digestión es más fácil de realizar. Sin embargo, este bajo índice de materia grasa no la hace apropiada para montar, ya que con esa cantidad no es posible que esto suceda por mucho que se bata.

Nata montada

La nata montada o nata para montar tiene una proporción de materia grasa más elevada, generalmente de entre 35 y el 38 %. Es la que se utiliza en repostería, y posee una textura altamente cremosa.

Además, es la que cuenta con mayor número de calorías, por lo que su consumo ha de ser bastante comedido. Para montar nata podemos emplear la clásica varilla, el robot de cocina o el brazo de la batidora. Para conseguir que la nata se monte con más facilidad, es muy recomendable que se encuentre refrigerada, esto ayudará a que suba con mayor rapidez.

También es posible encontrar nata ya montada en el supermercado, en este caso se suele encontrar ya congeladas y debidamente azucaradas. La textura es diferente a la nata que se compra en formato tetrabrik o botella. En el primer caso, además, la nata no viene azucarada, quedando a criterio del consumidor la cantidad de azúcar o de edulcorante que precise.

Nata en spray

En este caso, el producto ya viene debidamente preparado y azucarado dentro de un bote en aerosol. La especial configuración de la boquilla, junto con el gas que se utiliza para propulsarla, que es óxido nitroso, permite que la decoración del plato sea muy sencilla. Para poder encontrarla en los supermercados hemos de ir hacia la zona de refrigerados. Una vez que se haya abierto el envase, es conveniente consumir la totalidad del producto en pocos días. Igualmente hay que seguir una escrupulosa higiene y limpiar la boquilla debidamente tras cada uso. De no hacerlo, se corre el riesgo de que la nata se deteriore y estropee el resto del contenido. Esta nata en spray es la más cómoda de utilizar, ya que no requiere ningún tipo de operación por nuestra parte.

Nata sin lactosa

Aquellas personas que cuentan con intolerancia a este azúcar pueden disfrutar de comidas y postres que no les sienten mal gracias a la nata sin lactosa. La mayor parte de fabricantes ofrecen variedades para cocinar, es decir, nata ligera, y para montar.

La diferencia con respecto a la nata tradicional en cuanto a sabor y textura es prácticamente inexistente. Por tanto, se trata de una gran alternativa que facilita que aquellas personas con esta intolerancia puedan seguir alimentándose de manera normalizada.

Durante el proceso de fabricación, se parte en primer lugar de leche estandarizada entera, a la que se le añade la enzima lactasa, que permite disociar la lactosa en dos azúcares simples. Por tanto, una vez separada la parte grasa, la nata, de la magra, se continúa con el proceso de elaboración tal y como si estuviésemos preparando nata con lactosa.

Nata vegetal

Aquellas personas que por cualquier tipo de causa deseen utilizar nata vegetal, deben saber que el mercado ofrece a su disposición una variedad de productos interesantes. Tal y como hemos visto, la nata se elabora con leche de origen animal. Sin embargo, en esta variedad, la grasa no puede venir de ninguna otra especie que no sea la vegetal. A pesar de que se denomine vulgarmente nata vegetal no es nata, sino una crema preparada con textura y sabor muy similar, pero elaborada con proteínas vegetales.

La nata de origen vegetal se conserva mejor a temperatura ambiente, mientras que la animal necesita de frío constante. Esta nata tampoco se corta, tiene un mayor rendimiento que la nata animal y un menor contenido de calorías. Admite congelación incluso después de montar y es de uso común en la repostería. Para lograr todas estas propiedades y El proceso de elaboración y para lograr todas esas propiedades se le añaden aditivos. Dado su origen es apta para personas que sufren intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche de vaca o animal y para aquellas que siguen una dieta vegana. 

Nata de soja

La soja es un cereal muy abundante y que ha acaparado la atención de muchísimos consumidores. La mayor parte de las natas de origen vegetal se fabrican con soja, y su porcentaje de materia grasa va del 17%, si se trata de la variedad de nata líquida, al 35% si es nata para montar. Generalmente, cuando se compra una nata de soja también suele estar privada de lactosa y de gluten, por tanto, es un ingrediente apto para personas intolerantes y celíacas. 

Cuidados a la hora de utilizar la nata

Como con cualquier producto lácteo, hemos de extremar las precauciones a la hora de utilizar la nata. Los utensilios de cocina han de estar limpios, evitando en cualquier momento provocar una contaminación cruzada al mezclarlos. Cuando estemos utilizando nata de origen animal, mantendremos siempre el envase en el frigorífico una vez que éste haya sido abierto.

Para que la nata no se agríe ni se estropee, debemos mantenerla a una temperatura inferior a los 6°, por lo que con tenerla en el frigorífico debidamente tapada será más que suficiente. La nata tiene una buena conservación en frío, pero no es conveniente consumirla pasados tres días, ya que perderá sus propiedades y comenzará a volverse más ácida. En Mundo Lácteo te contamos que hacer si se corta la nata

Al tratarse de un producto económico, no merece la pena correr ningún tipo de riesgo, por lo que, si tenemos la más mínima duda sobre su estado, siempre es mejor tirarla y utilizar una nueva.

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